Interrupción abrupta o gradual del tabaquismo: ¿qué estrategia recomendar?

La carga de enfermedad atribuida al tabaquismo y a su exposición pasiva es de 6.3  (5.4-7.0) millones de muertes en el mundo, lo que corresponde a 6.3% (5.5%-7.0%) de los años de vida perdidos ajustados por discapacidad (DALYS); la tercera parte de estos DALYS corresponde a enfermedad cardiaca isquémica (1). Análisis recientes de la OMS registran un descenso general en el consumo de cigarrillo tanto en hombres como mujeres (72% y 87% respectivamente)  para la primera década del presente milenio; no obstante, las proyecciones para el 2025 estiman 1100 millones (IC 95%700-1.600 millones) de fumadores activos en el mundo (2).

Si bien las directrices en el contexto mundial recomiendan un cese súbito en el consumo de cigarrillo (3), no ha sido posible dilucidar que esta estrategia sea la más exitosa.  Así lo muestran  los resultados de una revisión Cochrane (4) que incluyó 10 ensayos clínicos  aleatorizados (n=3760) realizados entre 1978 y 2010. El metaanálisis que comparó la intervención gradual versus abrupta mostró una reducción no significativa de la tasa de abstinencia a los 6 meses (RR= 0.94, IC 95% 0.79, 1.13; I2:=14%). Dada la incertidumbre en torno a estos hallazgos se esperaba la realización de nuevos estudios.

Recientemente fueron conocidos los resultados de un ensayo clínico aleatorizado (5) en fumadores activos adultos (al menos 15 cigarrillos diarios, equivalente a 12.5 gr de hojas sueltas de tabaco o a exhalar una concentración mayor o igual de 15 ppm de monóxido de carbono) que estuvieran dispuestos a suspender el consumo de tabaco. Se identificaron potenciales participantes a partir de registros de médicos en Inglaterra, invitándolos mediante contacto telefónico. Los interesados fueron citados para verificar criterios de selección, definir el día en que se dejaría de fumar (dos semanas posteriores a la fecha de inclusión) y asignar las intervenciones del estudio en razón 1:1. 

Se estableció con todos los participantes un día para dejar de fumar, previa aplicación de un parche de nicotina (24 horas antes de la cita). Para ese día, el grupo asignado a la intervención gradual había recibido durante dos semanas terapia de reemplazo de nicotina de libre elección (goma de mascar, parche de nicotina, inhalador, pastillas sublinguales y spray nasal) buscando una reducción al 75% del consumo previo de tabaco. A partir del día asignado para dejar de fumar, se hicieron valoraciones semanales en ambos grupos y se registraron los desenlaces (tasa de abstinencia por auto-reporte, el estándar de abstinencia de Russell (6) y por medición de monóxido de carbono) a los meses 1, 2 y 6.

De 1097 personas elegibles 697 fueron aleatorizadas (edad media 49 años, consumo promedio de cigarrillo 20/día) entre 2009 y 2011. Al primer mes 51% (IC - 45.8, 56.2%) continuaban fumando en el grupo de interrupción abrupta, comparado con 60.82% (IC95% 55.6, 66.0%) en el grupo de interrupción gradual (RR 0.8 IC 95% 0.68-0.96). Estos resultados fueron consistentes en las valoraciones de los meses 2 y 6. No se reportaron eventos adversos asociados a la intervención del estudio. Los síntomas potencialmente asociados a la sobredosis de nicotina (sudoración fría, diarrea, dolor de cabeza, debilidad, irritabilidad y mareos, entre otros) fueron poco frecuentes, sin diferencias entre los grupos. 

Se presentaron algunas pérdidas durante el seguimiento del estudio. Aunque la asistencia a la visita inicial fue similar en ambos grupos (82% interrupción gradual vs 85.6% interrupción abrupta p=0.147), en la visita final fue mayor en el grupo de interrupción abrupta (83.4% versus 67% en el grupo de interrupción gradual, p<0.001). 

Comparado con los esfuerzos previos, este estudio logró mayores tasas de abstinencia, así como mejores resultados con la estrategia de interrupción abrupta. Por tratarse este de un ensayo clínico aleatorizado de buena calidad metodológica, con resultados consistentes y estadísticamente precisos, representa la mejor evidencia disponible a la fecha para identificar la mejor estrategia de interrupción del consumo de cigarrillo. Por lo tanto, la información aquí presentada respalda la recomendación internacional orientada a interrumpir de manera abrupta el tabaquismo. Se constituye como un soporte para que los profesionales de la salud pongan en práctica esta recomendación con los pacientes con intención de abandonarlo.  Tal como se hizo en este estudio, es recomendable el acompañamiento permanente a los cambios de estilo de vida en beneficio de la salud.  

RECADO: El abandono definitivo del tabaquismo se logra con mayor frecuencia si se interrumpe radicalmente. Los profesionales de salud deben preferir esta estrategia,  mantener el acompañamiento y reforzar la actitud de cambio de los pacientes con intención de suspender el tabaquismo. 

Equipo Editorial: Unidad de Síntesis y Transferencia del Conocimiento (USTC)

• Yeny Zulay Castellanos Bsc, MSc  (Desarrollador)
• Eliana Váquiro RN, Esp
• Karen Julieth Moreno PT, Esp
• Oscar Mauricio Pérez F, MD, Esp
• Olga L. Cortés RN, MSc, PhD
• Juan Carlos Villar MD, MSc, PhD

 

Referencias 

(1) Lim S, Vos T, Flaxman A, Danaei K, Adair-Rohani H, Amann M, et al. A comparative risk assessment of burden of disease and injury attributable to 67 risk factors and risk factor clusters in 21 regions, 1990–2010: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet. 2012;380(9859):2224–60. 

(2) Bilano V, Gilmour S, Moffiet T, d’Espaignet ET, Stevens GA, Commar A, et al. Global trends and projections for tobacco use, 1990-2025: an analysis of smoking indicators from the WHO Comprehensive Information Systems for Tobacco Control. Lancet (London, England). Elsevier; 2015 Mar 14;385(9972):966–76. 

(3) JCS Joint Working Group. Guidelines for Smoking Cessation (JCS 2010). Circ J 2012;76(April):1024–43. 

(4) Lindson-Hawley N, Aveyard P HJ. Reduction versus abrupt cessation in smokers who want to quit. Cochrane Database Syst Rev. 2012;11(CD008033). 

(5) Lindson-Hawley N, Banting M, West R, Michie S, Shinkins B, Aveyard P. Gradual Versus Abrupt Smoking Cessation. Ann Intern Med. 2016;164:585–92. 

(6) West R. Assessing smoking cessation performance in NHS Stop Smoking Services: The Russell Standard ( Clinical ). Cancer Res. 2005;4–6. 

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