Revisión de estudios de buena calidad confirma el beneficio de la ingesta de fibra en la reducción de eventos cardiovasculares: Más evidencia para llevar a la práctica

Mientras la incidencia de enfermedad cardiovascular (ECV) y la enfermedad coronaria (EC) ha tenido una disminución en países desarrollados, los países de menores ingresos tienen un comportamiento opuesto. No obstante, estos eventos siguen siendo los responsables de la mitad de las muertes en el mundo.

Desde el punto de vista de la plausibilidad biológica, se ha identificado que la ingesta de fibra dietética disminuye los niveles de glucosa y lípidos en sangre al modular la absorción de nutrientes a nivel del intestino delgado, mediante la formación de geles que retrasan el vaciamiento gástrico por lo que mantiene la sensación de saciedad por mayor tiempo, así como sus cualidades de antioxidante e inhibidora de la amilasa, entre otros.

Los investigadores del grupo de epidemiología nutricional y el centro de bioestadística de la Universidad de Leeds (Reino Unido) condujeron este metaanálisis examinando la relación entre la ingesta de fibra dietética y el riesgo de eventos cardiovasculares en población sana. Los criterios de búsqueda y selección de estudios para tal fin llevaron a la inclusión de estudios que abordaron esta pregunta entre enero de 1990 y agosto de 2013.

La revisión realizada por los autores identificó 17 estudios de cohorte, donde se estimó el riesgo de los eventos de interés. Los estudios fueron conducidos en Estados Unidos, Europa y Japón, sin representación de países en desarrollo. Incluyeron adultos de ambos sexos y la mayoría midieron el consumo de fibra usando cuestionarios validados de frecuencia de alimentos. La mediana de eventos en los estudios incluidos fue de 919 (Rango 141 – 7665) con una mediana de población de 34505 (Rango 1373 – 519978).

En cuanto a la ingesta de fibra total por cada 7g/día, el riesgo de eventos fue de 0,91 (0,87-0,94). Al hacer el análisis discriminando por el tipo de fibra que se ingiere, para ECV se encontró que el consumo de  fibra procedente de vegetales (4g/día) y de fibra insoluble (7g/día), se convierte en un factor protector: RR 0,92 (0,87-0,96) y  0,82 (0,70-0,96) respectivamente. En cuanto a EC, la fibra presente en los cereales y la fibra insoluble (7g/día en ambos casos), mostraron una reducción estadísticamente significativa: RR 0,84 (0,76-0,94) y  0,82 (0,68-0,99) respectivamente.

Para evaluar la calidad del meta-análisis, se aplicó la metodología GRADE (Grading of Recommendations, Assesment, Development and Evaluation):

1. Riesgo de sesgo: se considera que la calidad de la evidencia es alta dado que los estudios revisados fueron en su gran mayoría estudios de cohorte.

2. Consistencia: Los estudios incluyeron poblaciones de adultos (mayores de 16 años) residentes en países desarrollados, aplicando métodos similares de medición de ingesta de fibra y registrando los eventos de interés con definiciones estándar. El meta-análisis de los datos de incidencia presentó una consistencia moderada (I2 45%).

3. Precisión del resultado: Los estimados de la asociación de este metaanálisis tuvieron suficiente precisión dado el número de eventos registrados en las cohortes.

4. Dirección de la información: en este aspecto, el metaanálisis incluyó estudios que evaluaron la relación entre el factor de exposición (la ingesta de fibra) y los desenlaces (los eventos cardiovasculares) de interés.

En conclusión, la fibra dietética es un compuesto comestible, resistente a la digestión y absorción en el intestino delgado. Esta incluye polisacáridos, oligosacáridos y la lignina. Entidades como la Food and Drugs administration (FDA) y  la American Association of Cereal Chemists (AACC) recomiendan un consumo diario de fibra de 25-38 g, lo equivale a 3-5 porciones diarias de frutas y vegetales1-2.

En Colombia ha sido documentado un bajo consumo de frutas y verduras dentro de la dieta habitual de los escolares, que se ha asociado a bajos ingresos económicos del grupo familiar3-4. De igual forma, este patrón dietario se registra en otros grupos etarios y comunidades5.

En este orden de ideas, sería necesario ir más allá de las intervenciones de tipo educativo para estimular desde la primera infancia el consumo habitual de frutas y verduras para disminuir el riesgo cardiovascular en la vida adulta.  Se requieren políticas públicas para permitir un acceso continuo a fuentes ricas en fibra, como también comprender los determinantes socio-culturales colombianos de los patrones alimentarios en diferentes estratos sociales. 

Referencias

1.       

AACC. Enrichment of Whole Grain Foods with Soluble Fiber: Enhancing Health Benefits and Remedying a Critical Shortfall. Cereal Foods World Abstract 2012, 57(6):256. 

2.       

AACC Report. The Definition of Dietary Fiber1.Cereal foods world. 2001, 46 (3): 112-126. 

3.       

Rosique J, García A, Villada B. Estado nutricional, patrón alimentario y transición nutricional en escolares de Donmatías (Antioquia). Revista Colombiana de Antropología. 2012; 48 (1): 97-124. 

4.       

Gamboa E, López N, Vera LM, Prada GE. Patrón Alimentario y Estado Nutricional en Niños Desplazados en Piedecuesta, Colombia. Rev. salud pública. 2007; 9 (1):129-139. 

 

5.       

Rosique J, Restrepo MT, Manjarrés LM, Gálvez A, Santa J. Estado nutricional y hábitos alimentarios en indígenas Embera de Colombia. Rev Chil Nutr. 2010; 37 (3): 270-280.  

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Comentarios

Nelson Pinto (no verificado)

Comment: 

Hola me gusta este articulo.