Uso de mensajes de texto aumenta la adherencia a los tratamientos en enfermedades crónicas: importantes implicaciones para la enfermedad cardiovascular

A pesar de disponer de varios medicamentos de probada eficacia para la prevención primaria y secundaria de eventos vasculares aterotrombóticos, la adherencia limita tales beneficios. Por ejemplo, el estudio PURE reveló un uso inaceptablemente bajo de medicamentos útiles en prevención secundaria en participantes con enfermedad vascular  de 17 países (1). Luego de una mediana de 4 años (2292 sobrevivientes a un ataque cerebrovascular) o 5 años (5650 personas después del diagnóstico de enfermedad coronaria) reportaron que sólo 25.3% usaban medicamentos antiplaquetarios; 17.4% usaban betabloqueadores, 19.5% inhibidores del sistema renina angiotensina y sólo 14.5% usaban estatinas. Estas proporciones fueron aún menores en los países de medianos o bajos ingresos (como Colombia, o dentro del país, la población fuera del régimen contributivo), en donde 69.3% de las personas no estaban recibiendo en el mediano plazo ninguno de estos medicamentos. 

En este contexto, en donde se dispone de recursos eficaces y accesibles pero no se los utiliza adecuadamente, se ha producido un metaanálisis de 16 experimentos clínicos aleatorizados (ECA), que evaluaban el impacto de los mensajes de texto sobre la adherencia a los medicamentos en tratamientos crónicos (2). Los autores, luego de una búsqueda de literatura exhaustiva y detallada, incluyeron ECA en donde la intervención experimental fuera a través de mensajes de texto dirigidos a promover la adherencia (sin otras medidas educativas adicionales) en adultos y tuviesen al menos 4 semanas de seguimiento. Cinco de estos estudios (un subgrupo de 1153 de los 2742 participantes en total) evaluaron el impacto de esta intervención en pacientes tratados para la prevención primaria o secundaria de eventos vasculares luego de 3 a 12 meses de seguimiento. 

El contenido de los mensajes de texto varió considerablemente.  En todos los casos hubo una frecuencia definida (desde dos veces al día hasta semanal), con mensajes dirigidos a teléfonos móviles de uso personal.  En algunos estudios los mensajes fueron de tipo unidireccional y en otros se daba la posibilidad de devolver alguna respuesta. 

El metaanálisis de los estudios incluidos mostró un aumento sustancial en la adherencia a medicamentos (OR=2.1 IC95% 1.52, 2.9), con una heterogeneidad estadística moderada (I2 = 62%) entre los estudios. Sin embargo, los resultados en general mostraron consistencia en su dirección (13 de los 15 estudios incluidos favorecen a la intervención). Se exploraron diferencias por algunos factores (que podrían explicar la heterogeneidad), entre ellos la frecuencia de los mensajes, el apareamiento del mensaje con la hora de la toma de la medicación, la personalización en el formato, el contenido con lenguaje más médico en el mensaje, la direccionalidad (una vía versus doble vía), el tamaño de la muestra (más o menos de 104 participantes en el estudio), el tipo de problema de salud (enfermedad no comunicable, con 10 estudios, versus no comunicable, con 6 estudios) y si el desenlace era o no auto reportado. Ninguno de estos factores modificó el efecto general (valor de p para heterogeneidad entre 0.14 a 0.51 para todos los casos). 

Por la calidad de los estudios y la consistencia de los resultados, pese a cierta heterogeneidad, este metaanálisis señala con alta fortaleza, que el uso de mensajes de texto aumenta aproximadamente el doble la adherencia a los tratamientos crónicos.  

Esto es, en una situación hipotética, si un 70% de los pacientes con una condición crónica no fuesen adherentes (similar al estudio PURE en paises de medianos y bajos ingresos) el uso de mensajes de texto cambiaria esta proporción entre 20 y 50% (Por cada 3 pacientes no adherentes intervenidos con mensajes de texto, 1 de ellos cambiaria su condición). 

Una potencial limitación a la aplicación de esta intervención en el país tiene que ver con la legibilidad y los contenidos específicos de los mensajes de texto. Aunque el estudio en referencia incluyó pacientes de países de altos y bajos ingresos, todos sus participantes fueron adultos en edad media, quizá con una mayor familiaridad con este formato de comunicación. 

Aunque el grado de aplicabilidad en nuestro contexto sea desconocido, el hecho de no haber identificado diferencias en la eficacia de los mensajes por el tipo de formato utilizado es alentador. Por tanto, estos resultados generan confianza en la extrapolación de estos resultados en el manejo de adultos (al menos aquellos con familiaridad con el uso de mensajes de texto) con prescripción de uso continuado de medicamentos con acción cardiovascular dentro de nuestro sistema de salud. 

RECADO: Se recomienda fuertemente que, siempre que sea posible hacerlo, se utilicen mensajes de texto para promover la adherencia a intervenciones que apunten a la prevención primaria y secundaria de eventos cardiovasculares.  

REFERENCIAS

(1)Yusuf S, Islam S, Chow CK, Rangarajan S, Dagenais G, Diaz R et al. Use of secondary prevention drugs for cardiovascular disease in the community in high-income, middle-income, and low-income countries (the PURE Study): a prospective epidemiological survey. Lancet 2011; 378(9798):1231-1243.

(2) Thakkar J, Kurup R, Laba TL, Santo K, Thiagalingam A, Rodgers A et al. Mobile Telephone Text Messaging for Medication Adherence in Chronic Disease: A Meta-analysis. JAMA Intern Med 2016; 176(3):340-349.

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